Confiar y esperar en Dios

10360351_468791539890769_5307516931023177933_nCuántas veces al estar seguros que nuestra vocación es la matrimonial, que hemos nacido para estar felizmente casados, que nuestro camino a la Santidad está destinado a ser de alguien más, que hay una persona que por sus cualidades, virtudes y defectos, nos ayudará a llegar al cielo, caemos en la impaciencia y desesperanza al no encontrarlo, al no ver a esa persona que te prometerá frente a Dios amor verdadero, al no conocer a quien le dirás un firme y rotundo SÍ con la seguridad de que te va a corresponder de la misma manera. ¿Cuántas veces? Si las empezamos a contar, probablemente, terminaríamos avergonzándonos de lo mucho que desconfiamos de Dios.

Si es Él quien nos conoce en totalidad; sabe de nuestros pensamientos y sentimientos, de nuestros sueños y grandes anhelos;  si es quien desea y se preocupa, incluso más que nosotros, de que seamos eternamente felices y vivamos una plena alegría y paz en nuestros corazones, es también quien sabe qué es lo que nos dará toda esa felicidad y qué es lo que dará por cumplido nuestros sueños y alcanzado nuestros grandes anhelos.

Nadie mejor que Él tiene la respuesta a todo lo que, desde lo más profundo de nuestro ser, buscamos.

Si esto es así, si verdaderamente lo creemos, porque sabemos que Él es Amor, que venimos del Amor y vamos hacia el Amor; que todo lo que buscamos lo encontraremos en Él; como dudar de su Plan? Es cierto que, en este mundo, es muy difícil creer que existan aún personas dispuestas a amar de verdad, a valorar, respetar, buscar el bien, etc. , pero también es cierto que nosotros somos parte de este mundo y que, por lo tanto, nuestras propias decisiones también tienen repercusiones en él. Todo lo que hagamos nos afecta, no solo a nosotros, sino a los demás, a los que nos rodean, incluso a la naturaleza. De ser así, depende mucho de nosotros que este concepto del mundo cambie. Para eso, se debe de empezar por uno mismo. No se trata de que “porque todos son así”, yo soy así… o “como nadie está dispuesto a amar”, yo renunciaré a mi anhelo de ser amado(a). Si todos tuvieran esa mentalidad, el mundo simplemente no existiría. Sin embargo, no es así. La resurrección del Señor Jesús le dio sentido a su Crucifixión. No hay Gloria sin Cruz y, si hay Cruz, es porque es posible la Gloria. Esta es la razón por la que, hasta el final de nuestras vidas, debemos de luchar por amar y ser amados de verdad, porque fue Cristo quien al morir por nosotros nos mostró su infinito amor, un amor de hombre, de humano, un amor al cual todos estamos llamados a vivir.

¿Cómo renunciar a esto? Regresando al primer punto, si sabemos que nuestra vocación es la matrimonial, que nacimos pensados para que algún día nos casemos, en algún lado del mundo, cerca o lejos, ya existe nuestro futuro(a) esposo(a). Esa persona, que Dios pensó para ti, vive. ¿Cómo no esperarla? ¿Cómo perder las esperanzas de encontrarla? ¿Cómo renunciar a conocer a quien te ayudará a llegar al cielo, a ver el rostro del mismo Señor Jesús? ¿Cómo negarse a algún día, con nuestras cualidades, únicas e irrepetibles en su conjunto, ayudar a  alguien más a ver el Reino de los Cielos?

Si lo pensamos así, lo vemos así, lo creemos así, si ponemos nuestra confianza en esto, ¿cómo perder las esperanzas? ¿Cómo no esperar con confianza en Dios para que sea Él mismo quien nos lleve a esa persona? ¿Qué mejor que trabajar en nosotros mismos, que empezar a fortalecer nuestras virtudes y disminuir nuestros defectos, y preocuparnos en ser la persona ideal para aquel que estará dispuesto a amarme?

Todos necesitamos crecer como personas, en amor y en virtudes. Necesitamos fortalecernos con el amor de Dios, curar nuestras heridas, perdonar y pedir perdón, para que el día que Él ponga en nuestra vida, en nuestro caminar, a la persona indicada y pensaba para nosotros, podamos darle lo mejor de uno mismo y amarla sin residuos de nuestras heridas, amarla con autenticidad, sin egoísmos, amarla con un amor de Dios, uno perfecto y sin manchas, amarla de manera incondicional y total.

Así, cuando somos personas virtuosas, que respetan y exigen respeto, que aman y buscan ser amadas, que valoran y piden que las valoren, solo quienes estén dispuestos a entrar a sus vidas serán aquellos que respeten, amen y valoren, porque los que no, simplemente, ni se acercarán. De esta manera, la persona que Dios ha pensado para nosotros llegará más rápido a nuestra vida, ayudaremos a que su Plan se realice, colaboraremos con Él para que se haga su Voluntad. En cambio, si estamos envueltos en el pecado, si no nos preocupamos por amar, si no nos ponemos medios concretos para ser mejores personas, si usamos y nos dejamos usar, solo estaremos rodeados de eso y no conoceremos más. Nuestra vista quedará muy corta, estaremos ciegos frente a la verdad y nos desviaremos del camino que nos lleva a la eterna felicidad, la cual anhelamos y seguiremos anhelando hasta el final de nuestras vidas.

Martha Asto, 18 años, Perú

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11 comentarios

Archivado bajo PARA REFLEXIONAR

11 Respuestas a “Confiar y esperar en Dios

  1. Fran

    Yo recuerdo que veía las cosas así a tu edad y bueno, con el tiempo la espera hace dudar y a veces es un poco dura pero tu testimonio me da ganas de seguir! gracias!

  2. German

    Llevó buscando toda mi vida, a mis 34 años no he tenido novia o algo parecido, se me fue la juventud buscado y buscando, solo encontré tristezas y desencantos lo único que hago desde hace tiempo es pedir a Dios, en mi corazón tengo muy clara mi vocación por el matrimonio, pero después de tantos años ya la fe tiende a terminarse

    • Rocío

      Germán, tengo tu edad y entiendo lo que pasas, pero también comprendí que todo tiene un tiempo y un proceso. Vuelve al primer amor que es Dios, deja que Él sane tu corazón, no pierdas la fe ni la esperanza; en tanto sé feliz, aprovecha al máximo tu soltería para concretar tus planes o proyectos, servir en la iglesia, etc. Ánimo y bendiciones

    • Cari

      Estás como yo estaba aunque pues tengo unos años menos. Deja de buscar en los rostros que ves en tu camino. Dirige tu mirada al cielo. Me alegro de que pidas a Dios y creeme que Él te escucha pero el artículo no sólo habla de el otro sino de uno mismo así que no pienses en quién o cómo será ella conviertete en el caballero que la merezca y cuando la conozcas ganate su corazón 🙂

  3. Cari

    Cómo me gustaría haber tenido tal convicción a tu edad! Me hubiese ahorrado muchas ilusiones falsas pero me alegró mucho leer tu artículo es más es la 2da que lo leo y justo estaba algo triste y me diste mucho ánimo 🙂 así que gracias! 😉 sigue adelante tú también! Dios te bendice y te mantiene fuerte!

  4. Me encantó el artículo, y me quedé sorprendida de que una chica de 18 años lo escribiera. Tiene toda la lógica y todo el sentido, mucha madurez. Me encantó la parte donde dice que mientras llega la persona designada por Dios para tí, aprovechemos para mejorarnos a nosotros mismos. Digo, quién podría amarnos si no nos amamos a nosotros mismos? Quien podría amarnos si todo el tiempo andamos tristes?

    Yo tengo 31 años y tengo 4 años de estar soltera, más es el tiempo que he estado soltera que acompañada, y puedo decir que ha sido la mejor época de mi vida, he aprovechado cada instante de mi vida como soltera, compartiendo con amigos, familia, haciendo cosas productivas… si en lugar de esto me hubiese limitado a llorar porque el amor no me llega y que voy en declive, pues viviría mi existencia amargada porque supuestamente Dios se olvidó de mí.
    Les digo algo más…. no todos están llamados al matrimonio, estamos llamados a servir a Dios con otras vocaciones, recomiendo ampliamente meditar sobre esto. Yo al menos en este tiempo he contemplado la soltería para servir a Dios porque soy feliz así. Pero si Dios tiene a alguien reservado para compartir mi vida seré mucho más feliz. Claro que anhelo esto.
    Dijo una vez el arzobispo de Panamá en una catequesis: “Si eres soltero sé feliz, si eres casado sé feliz, si eres religios@ sé feliz.”

    Dios quiere lo mejor para nosotros, porqué no tenerle confianza a nuestro papá

  5. Carlos E. Sosa.

    Comparto algo que escribí hace seis años y medio, ahora tengo 4 de feliz matrimonio:

    Al Amor que aun no conozco.

    Mi corazón sabe que existes
    y el saberlo alegra mi espera,
    hay un gozo que me desborda,
    que motiva mis luchas y
    que enciende mi esperanza.

    Es más que un sentimiento,
    es la alegría indescriptible
    que nace de la certeza
    que tú existes,
    que Dios en su inmensa bondad
    nos ha creado el uno para el otro
    desde toda la eternidad

    Amar es donarse,
    es morir a mis egoísmos
    y pensar primero en ti.

    Quiero ser digno de conocerte,
    de convertirme en tu compañero
    ser realmente aquel
    a quien tú esperas,
    el que el Señor quiere para ti,
    aquel en quien te apoyes
    en todo momento
    en tu lucha por ser santa.

    Eres realmente el motivo
    por el que me preparo
    para cuando el día llegue,
    estè yo presto a darte
    lo mejor de mí.

    Quiero poder decirte “Te amo”,
    que es lo mismo que decir
    “Doy mi vida por ti”,
    quiero donarme,
    quiero entregarme,
    quiero ayudarte a ser feliz.

    Dónde estarás amada mía,
    hermosa flor
    que adornarás nuestro hogar,
    el corazón de la familia
    que formaremos,
    la madre de los hijos
    con quien Dios nos bendecirá.

    Te espero, te anhelo,
    se que sucederá
    cuando nuestro Buen Dios
    sepa que es el momento,
    no antes, no después…

    Espera amada mía,
    como yo espero,
    confiando,
    de rodillas, rezando,
    enamorándome
    de esta santa vocación
    amándola cada día más.

    Formándome,
    leyendo, aprendiendo,
    compartiendo con los hermanos
    que ya han avanzado,
    que están viviendo
    su llamado plenamente,
    que ya han formado un hogar
    a imagen de la Sagrada
    Familia de Nazaret.

    Amada mía,
    pongamos siempre
    al servicio de los hermanos
    nuestros dones
    con toda la generosidad
    que hay en nuestros corazones,
    para que
    cuando llegue el día
    consagremos también
    nuestra vida juntos
    al apostolado.

    Quiero ser santo,
    quiero que tú lo seas,
    yo te ayudarè,
    te lo prometo
    se que tu a mi también,
    por amor a ti
    me comprometo
    a dar todo de mi,
    lo que soy, y lo que
    con la gracia de Dios serè,
    por caminar a tu lado
    y llegar de la mano
    juntos a la gloria.

    Que así sea.
    Amén.

    A mi amada.

    A quien aun no conozco
    o quizás si,
    y aun no lo sabemos.

    A mi amada.

    Por quien imploro a Dios
    llegue ya el día
    en que la he de reconocer.

    23.05.08.

    Confiar en el Plan de Dios para quienes compartimos la santa vocación a la vida matrimonial a veces se puede tornar difícil al no conocer a la persona con quién la viviremos, la espera podría tener momentos hasta de desesperación y tristeza, y asaltarnos ideas y sentimientos de rebeldía, dudas, resignación o cerrazón que nos podrían alejar de lo que verdaderamente Dios quiere de nosotros y de cómo lo quiere.

    Confiar en Aquel que es la Verdad, en el amigo que ha dado su vida por nosotros, para que tengamos acceso a la felicidad plena de nuestras vidas es es la clave que nos debe dar la seguridad de que aquello que aun no vivimos, con la persona de la que aún no sabemos su identidad, pero que si sabemos que existe nos debe llenar de gozo y de seguridad; de fe, y por lo tanto alegrarnos sincera y permanentemente porque sabemos que en verdad existe, Dios no nos ha engañado, no juega con nuestras vidas ni con sus promesas.

    Confiar con alegría y gratitud adelantadas, con el gozo de saber que nuestra vocación es real, que nuestra felicidad es real, que el creer nunca debe depender del ver y por lo tanto hay que vivir cual si ya hubiésemos recibido todas la bendiciones y promesas que Dios tiene reservadas para nosotros, convencidos que así será, irradiando esa auténtica y permanente felicidad.

  6. me encanta, gracias a Dios xq hoy tengo una nueva esperenza hoy fortalesco mi fe hoy entendi xq aun he encontrado al amor de mi vida, hoy se q tengo mucho q mejorar y trabajar en mi para ser digna de amor puro un amor sin limites!! gracias!!!

  7. Me llena el alma leer este articulo… GRACIAS POR PUBLICARLO! me ha sido de gran ayuda. Tengo 22 años y estoy en una etapa de cambios a nivel personal, me acerqué al Señor y estoy empezando a comprender tantas cosas.
    Desde Argentina los sigo!! QUE NUESTRO SEÑOR LOS BENDIGA ABUNDANTEMENTE A TODOS !!

  8. Angeles

    Wou!! que lindas palabras!! hay que orar mucho para que esa futura persona que conoceremos, sea alguien que ame y le de la honra a a Dios!!

    • ruru

      Para los cristianos, el más eficaz apostolado es el del buen ejemplo. Tal vez, esa futura persona no crea en Dios, pero viendo nuestra propia actitud, unido a nuestras oraciones por su conversión, y a la Grandísima Misericordia de Dios, se transforme y dé un cambio en su vida aceptando a Nuestro Señor Jesucristo.

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