¿Renunciar a encontrar a la persona indicada?

1407683_KOHACOWTNPOFCCV ¡Hola, amigos de La Opción V! Soy una persona que ha conocido mucha gente a lo largo de la vida aunque nunca he tenido novio y uno de mis anhelos es casarme. Tengo formación católica y mis padres me enseñaron el valor de la castidad. Cuando estaba terminando la adolescencia, leí los libros “Juventud en Éxtasis” y “Juventud en Éxtasis 2” del escritor mexicano Carlos Cuauhtémoc Sánchez, los cuales me ayudaron a reforzar mis valores. Siempre me han gustado los chicos, pero nunca me atrevía a demostrar mis sentimientos hacia ellos. Era sumamente tímida. Hace unos pocos años conocí a un joven que me atrajo porque teníamos muchas cosas en común. Fue mi mejor amigo y había mucha confianza entre nosotros. Gracias a una amiga en común, nos atrevimos a expresar nuestros sentimientos a través de cartas y supe que yo le gustaba. En una de esas ocasiones le confesé que soy virgen y deseo esperar hasta el matrimonio. Eso hizo que él se enamorara más de mí. Compartíamos mucho e incluso llegamos a conversar sobre valores. En una de esas él me comentó que tampoco había tenido relaciones sexuales. Sin embargo, antes de mí había conocido a una chica con quien por poco pierde la virginidad. Posteriormente se dio cuenta que para ella mi amigo era un objeto sexual más.

Ambos sabíamos que nos atraíamos, pero faltaba que yo tomara la decisión de ser su novia (en Venezuela se conoce como “cuadrar”). Cuando mi padre se enteró que yo quería ser su pareja, se molestó muchísimo conmigo porque era una persona que le gustaba llamar la atención y aparentar quien no es (“pura pantalla”), además de inmaduro, pedante, soberbio y pertenecer a una clase social más baja que la mía. A los pocos días le dije que “no” a este joven y le afectó mucho porque se había ilusionado conmigo, pero después volví a darle alas y seguía indecisa en empatarme con él o no (ser su novia). Incluso, un día llegó a declararse delante de muchas personas afirmando que yo sería la madre de sus hijos. Hasta me dijo que me amaba y que esperaría hasta el día en que nos casáramos.

Él y yo nos abrazábamos con mucha frecuencia, aunque nunca nos llegamos a besar. Entre nosotros había mucha química. Nuestros amigos y compañeros de trabajo se dieron cuenta de ello y querían que diéramos el siguiente paso, porque según ellos “éramos el uno para el otro”. Mientras que, por otro lado, mi familia y personas allegadas me insistían en que lo pensara mejor. Había muchas señales indicándome que él no era el correcto. También, mi instinto insistía en lo mismo. Fue tan grande la presión de ambos grupos que no sabía qué hacer. Después de un año de indecisión, finalmente, le tuve que decir que “no” porque necesitaba enfocarme en sanar mis heridas emocionales. Reconozco que no fue la razón de peso, pero no podía decirle que estaba haciendo caso al consejo de mi familia. Aún así, sentí que mi conciencia me indicaba que había tomado la decisión correcta.

Meses más tarde tuve una conversación con algunas amigas que conocían muy bien lo que hubo entre nosotros y empecé a darme cuenta de lo ciega que estaba: había que tomar en cuenta su entorno y ciertos defectos de él, incluyendo la envidia, ya que era una persona que buscaba constantemente el reconocimiento de otros y no soportaba ver que otras personas brillen más que él, aunque fuesen sus mejores amigos. Asimismo, vivía bajo las faldas de su madre. Luego de esta decepción, comencé a marcar distancia. Él nunca me llamó para preguntar por qué me alejé de él.

Posteriormente, tuvimos diferentes problemas que me hicieron dar cuenta quién era realmente y cada vez me decepcionaba más, pero lo peor del asunto es el siguiente: hace poco estaba revisando sus redes sociales y noté que bajo la fachada de “respetar y admirar a las mujeres” enviaba comentarios y piropos morbosos, así como también publicaba fotografías de mujeres, algunas bastante subidas de tono. Al mismo tiempo admitió que de tener novia le montaría cachos debido a su fascinación por las mujeres. Por todo esto pude percatarme que nos ve a nosotras las mujeres como objetos sexuales, que no le inculcaron valores y que busca desesperadamente adquirir experiencia sexual.

Estoy convencida de que no todos los hombres son así y que algunos merecen el calificativo de caballeros. Definitivamente, tomé la decisión correcta. Merezco un hombre mejor, un verdadero caballero, un hombre que me complemente, me acepte tal y como soy y acepte el reto de esperar hasta el matrimonio. Si se ha entregado a alguien a destiempo, estoy dispuesta a enseñarle a vivir una segunda virginidad a plenitud.

A los pocos días de haber descubierto su oscura faceta me reencontré con un viejo amigo que tenía años sin ver. Nos habíamos conocido en la universidad y mantuvimos contacto por redes sociales hasta que nos volvimos a ver cara a cara en una reunión. Lo curioso del caso es que este joven se acerca más al perfil del hombre que busco. Quedé tan fascinada que recé a Dios para que me brindara la oportunidad de conocerlo mejor. Con el paso de los meses, lo empecé a ver con cierta frecuencia. Aún así, seguí manteniendo mi petición. Ahora él está realizando un curso y me invitó a inscribirme en él porque compartimos los mismos intereses. Lo veo fijo una vez a la semana, por lo tanto es la oportunidad para conocerlo aún más. Con esto, él me está ayudando a crecer como persona, lo cual me indica que es un amigo que vale muchísimo. Actualmente pregunto a Dios si él es el indicado. Si realmente lo es, lo esperaré hasta casarnos. Pero si no lo es, aguardaré hasta que llegue mi príncipe azul y mantendré la amistad con este muchacho.

Amigos lectores: Si las personas que más te aprecian, incluyendo a tu familia, insisten en que esa persona no es para ti, hazles caso porque han visto detalles que tú no ves y lo que menos quieren es verte sufrir. Aprende a ver las señales que Dios te manda porque nadie más que Él quiere que seas feliz. Agradece por la enseñanza adquirida y sigue adelante porque sin duda mereces a una persona que te ame y te acepte tal y como eres. Si encuentras una persona que se acerca a lo que buscas, intenta conocerlo porque quizá sea la persona que Dios tenía reservada para ti.

M.R., 30 años, Venezuela.

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7 comentarios

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7 Respuestas a “¿Renunciar a encontrar a la persona indicada?

  1. Michel

    No pude evitar sentirme comparado con la descripción de este hombre. Me dió gusto leer esta nota y darme cuenta que tengo que corregir muchas cosas.

    • Lore

      Nunca es tarde Michel. Hay santos que cometieron muchos errores, antes de ser lo que son . Tú puedes y quieres, eso es lo que cuenta. No se trata de ser alguien perfecto, sino mejor cada día.

    • Icha

      Dios te benidiga Michel eres valiente al reconocerlo, sin duda lo lograrás con la ayuda de Dios y te felicito por tu humildad y valentia

  2. Juan Pablo

    Tengo en mi vida muchas historias como esas… Y debo reconocer que estuve a punto de perder la esperanza de que existiera esa mujer que Dios tenia para mi. Con los años y cuando logré afianzarme profesionalmente las mijeres empezaron a utilizar la seducción y las insinuaciones para tratar de enredarme, pero Dios me ayudó a decir que no. A los 36 años y un día encontré a mi Princesa. Era más tiempo del que yo esperaba pero valió la pena cada segundo. Para ella conservaba el regalo de mi virginidad y ella también lo conservaba para mi. Yo valoro inmensamente su esfuerzo y ella valora el mío. Lo único que puedo decir es que vale todo la pena del mundo esperar a que Dios te de esa persona especial en el tiempo justo!!!

  3. que lindo testimonio de vida yo tambien espero como tu encontrar la persona indicada bendiciones!

  4. ¡Qué gran mujer! Te felicito hermana. Yo te recomendaría que intentes mejorar la relación con tu padre, porque es cierto que muchos buscan imponer mas que convencer. Una cosa, recuerda que no eres mala por querer a un “ex”, eso demuestra que eres buena persona, que amas a los que te hacen mal. Pero eso no quiere decir que consientas el mal, asi que ánimo en esa determinación tan bonita de ser “misericordiosa con el pecador e intransigente con el pecado”, como hacía Jesús.

    Daniel Sanabria
    CEO del Proyecto Castidad Posible
    Maracaibo, Venezuela.

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