“Ambos confundimos el amor y nos lastimamos”

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“Ese chico se esta yendo con algo que nunca le perteneció y que nunca recuperaré” (Crystalina Evert, Feminidad Pura). Fue el mismo grito que pegué cuando terminé con mi primer enamorado… Tenía diecisiete años y nunca había tenido enamorado. Un ex compañero de clase me empezó a atraer porque andábamos siempre juntos, iba a mi casa y estudiábamos la materia que habíamos debido. Un día, medio en broma, le dije que me gustaba. Allí comenzó todo.

Cada sección del libro de Crystalina, me recordaba a mí. Antes de leerlo, pensaba que era a la única chica que le había pasado eso. Leyendo su libro, parecía que era yo quien lo había escrito. Me hizo hacer un análisis de lo que había influido en mi vida, lo que había hecho que las emociones fueran las que finalmente dominaran en la relación con mi enamorado y no Dios.

“Los chicos no quieren a la mujer pura”. Esa fue la primera imagen que tuve de quien iba a ser mi enamorado. Él quería casarse con una mujer virgen, pero sin serlo él. Claro que en ese momento no pasaba por mi mente que yo iba a ser la persona con quien él iba a iniciar su vida sexual. Sin embargo, aun cuando de enamorados esas palabras estuvieron dentro de mí, preferí hacerme de de la vista gorda y engañarme a mí misma pensando: “¿Qué más dá? ¡Sólo es adelantarnos un poco! Yo estoy segura de que él me ama y de que nos vamos a casar. ¡Él va a ser el único hombre de mi vida!”

Ser inexperta en el campo de las relaciones sentimentales y el tener un concepto erróneo de lo que era el tiempo de enamorados me hizo cometer muchas estupideces. Recuerdo que para mí tener enamorado era recibir visitas, regalos, cumplidos, decirnos palabras bonitas, etc. ¡Desde el primer día de enamorado nos quisimos comer el mundo! El saber que en unos meses él se iba a ir a vivir a otra ciudad me hizo sentir que debía ganarme su amor y que entregándome a él el se iba a quedar conmigo. Pensaba que solamente debía ser perseverante y dar todo, aunque ese TODO al principio no incluía mi virginidad. Pero nos dejamos llevar por las emociones, nos gustaba acercarnos al “límite” dándonos placeres y confundiéndolos con “amor”. La manera de encubrir la verdad era decir que lo hacíamos con amor. Así, poco a poco, empezamos a acercarnos a lo que iba a terminar de hundirnos.

A los 7 meses de estar de enamorados, sucedió: le regalé eso que le debió pertenecer a mi esposo. Sucedió en su casa, que siempre estaba vacía en las mañanas. Desde ese momento, todo empeoró. Dejamos de pasar esos pocos momentos de amor sincero y empezamos a darlos totalmente para nuestros cuerpos. Ni yo ni él pensábamos ya en el cariño, sólo en el placer. Sin embargo, en ese momento  yo no lo veía así, para mí era sólo “amor de pareja”. ¿Y no es así como todos los enamorados se demuestran su amor ahora? Así me engañaba yo a mí misma.

Cuando cumplimos 9 meses y él se fue a vivir a otra ciudad, yo estaba desesperada. Me sentía sola, me había esperanzado en una persona que no me veía de la misma forma que yo a él. Al entregarle TODO me había vuelto totalmente dependiente de él. Terminamos la relación por mensaje de texto, como una semana después de que se fue. Lo que más me enojaba era que la razón fue por celos, y la verdad era que ya no confiaba en él. Incluso esa confianza que sentía al principio desapareció cuando empezamos a recurrir al sexo. Si terminar con tu primer enamorado es un momento sumamente duro, imagina como lo fue para mí, que me había creado una historia y un futuro con alguien que nunca compartió la misma meta que yo: el matrimonio. Fue una ilusión que me creí a tal grado que le dí mi virginidad, porque en ese momento de fantasía no me cabía la menor duda de que él iba a ser mi esposo.

Esa ruptura significó la caída total de mi mundo color de rosa. Cuando recuerdo esos meses pienso que estaba loca, porque aunque me muriera de miedo, prefería estar embarazada para que él regresara a mí. Me hice dos veces la prueba de embarazo y ambas fueron negativas. Esperar el resultado era la experiencia más horrible, pero estaba tan mal que quería que diera positivo para regresarlo a mí. Definitivamente Dios tenía un plan diferente para mí. No quería que yo me destruyera ni mucho menos destruyera a un ser indefenso como lo es un bebé. Fue en esos meses de soledad profunda que comencé a escuchar el llamado que Dios me hacía para que regresara a Él. Tardé seis meses en dejarlo entrar a mi vida. Tuve que tocar fondo para hacerlo. Era como la historia que narra Crystalina, del pastor que le rompe las piernas a la oveja, y yo era esa oveja con las piernas rotas.

Los meses que estuvimos juntos, él nunca me presentó como su enamorada. Sus papás sabían que lo éramos, pero jamás hubo la formalidad por su parte como yo hubiese querido. En cambio, toda mi familia lo conocía, pero ahora que lo pienso, si yo misma no me respetaba, ¿como podría él haber respetado esa formalidad?

La autoestima que tengamos determina cómo un hombre nos va a tratar, y si nosotras mismas no nos queremos, no nos valoramos, difícilmente alguien más lo hará. Fue precisamente lo que me pasó: yo no me quería, me sentía agradecida porque él se había fijado en mí, para mí no había hombre más bueno en este planeta que él, sus errores los justificaba. Los hombres notan esa necesidad que tenemos de recibir amor.

Sinceramente, no sé si soy muy tonta, pero todavía me cuesta aceptar que lo único que buscaba en mi era tener relaciones. Talvez no era así al principio, pero mi conducta permisiva hizo que sus intenciones hacia nuestra relación cambiaran. Tampoco sé si estoy loca, pero todavía lo quiero mucho. Las pocas veces que nos hemos visto después que terminamos me ha dicho que nunca le interesó el sexo, pero sinceramente todo parece que sí fue así.

Cada página del libro de Crystalina, hablaba por mí. ¡Nunca me había sentido tan identificada!

Estoy segura de que mi ex enamorado no es una mala persona. Ya no sé si me quería o no, pero de haberlo hecho, no creo que haya sido de la misma manera que yo. Creo que ambos confundimos el amor y nos lastimamos. Me arrepiento de no haberlo ayudado a mejorar y estoy segura de que ahora va a esperar que las mujeres le respondan de la misma manera que yo lo hice, permitiéndole todo. Le pido a Dios por que encuentre el verdadero amor.

Todos podemos cambiar y lo sé, porque yo no pensaba de la misma manera en que lo hago hoy. El amor y el perdón del Señor me hicieron cambiar. Sin duda me falta mucho por mejorar y ruego siempre al Señor para que aumente mi fe, para que no vuelva a cometer los mismos errores del pasado. Me siento avergonzada por mis faltas, sí, pero esa vergüenza no significa que no esté segura de que Dios me perdonó. Al contrario, sé que lo hizo cuando acudí al sacerdote para confesarle mis pecados. Creo que fueron tres veces las que fui a hacerlo, porque no me sentía limpia. Tuve que luchar contra mi soberbia para confesarme, porque me había dado cuenta de que Dios estaba esperando por mí, porque me tenía un plan especial. Desde el momento en el que me sentí perdonada decidí que iba a hacer algo para que las mujeres conservaran su pureza y esperaran hasta el matrimonio. De verdad me gusta hablarles un poco de lo que me pasó para ver si así puedo hacer algo por ellas. No sé si me escuchan, pero me siento tranquila y contenta haciéndolo, hay que sacarle provecho hasta a nuestros errores y aprender de ellos.

Puedo decir que la felicidad que siento ahora es muy diferente a la que creía sentir hace más de dos años, porque ahora estoy en paz, y antes era una felicidad pasajera.

Colaboradora anónima, Perú.

* ¡Este Blog es un espacio creado para ti! Tú también puedes enviarnos tus preguntas, testimonio o reflexiones a laopcionv@gmail.com, con nuestro compromiso de guardar tu identidad en la más absoluta reserva. Con tu colaboración y participación podremos ser cada vez más quienes creemos que el amor verdadero sí existe, y que el camino para alcanzarlo es la castidad!

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10 comentarios

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10 Respuestas a ““Ambos confundimos el amor y nos lastimamos”

  1. Cari

    Sé exactamente a qué te refieres con esa felicidad! Bueno yo no he pasado x lo mismo que tú pero siento que si hubiese seguido la “corriente” en la que me hallaba ese ‘X’ chico me habría envuelto en su juego. Y sí, estar en paz con Dios y contigo misma da esa felicidad única! Lo que yo hago es aconsejar a cuántos pueda y recomendarles regresar al Padre puesto que Él es el único que nos quita esos vacíos que las cosas del mundo jamás podrían llenar. Bendiciones para ti y muchos ánimos mujer! 🙂

  2. cristen

    Ps a mi me paso algo igual pero la diferencia esq todavia no siento o escucho el llamado de Dios….al cumplir casi 5 meses con mi enamorado nos entregamos y engañamos diciendo q era x amor….al principii me daba veguenza pero ya despues la perdimos e intentabamos otras formas de sexo con tal de satisfacernos pero no encontraba la felicidad y menos paz….lo raro era q despues de tener relaciones me srntia mal conmigo misma xq en el fonde sabia q estaba mal y q el si sentia algo especial x mi pero mas mal me hacia sentir era el hecho de saber q yo era quien se lo permitia todo….drspues de 1año terminamos pero toy muy confundida xq si kiero estar con el pero siento caere en la tentavion de besarlo sensualmente hasta q caigamos nuevamente….tambien ya he perdido la paciencia con el…x todo me enojo y me fastidia verluxo…medicen q lo mejor es no volver pero ayer salimos y no aguante….los bese y abrace…diciendolo te extraño…no se q hacer o em l fondo si lo se pero no lo acepto….kisiera seguir x el camino de Dios pero me desvio facilmnte……necesito ayuda

    • Hermana Cristen, permíteme comentar tu comentario, valga la redundancia.

      Primero que nada tienes que saber que el placer sexual es bueno en tanto sirva para amar plenamente. Si el placer sexual no se utiliza para amar de forma auténtica busca más y más placer sin encontrar la satisfacción que sólo el amor puede dar. Eso tu mencionas que te sucede, precisamente porque el ser humano está orientado al amor, no al placer.

      La clave es utilizar el placer para amar, no utilizar el amor como pretexto del placer. El amor le sirve al placer, el amor nunca puede estar al servicio del placer. Cuando una mujer hermosa, hija de Dios, como tu, decide amar verdaderamente, tiene que estar consciente de esta verdad, porque el placer se suele disfrazar de amor, un falso amor que nunca satisface, como mencionas.

      Tienes muchos medios para acercarte a Dios, puede leer buenos libros sobre el tema, puedes leer la teología del cuerpo de Juan Pablo II, o el libro que se menciona en el artículo, en el que estoy seguro que hay recomendaciones para vivir la pureza, puedes acudir a misa, ayudarte con los sacramentos, ejercitar el autodominio. Ora por tu futuro esposo, ese que Dios está preparando para ti. Ese hombre que le va a dar el beso de buenas noches a tus hijas quiere que tu vivas feliz y libre.

      Quiero recordarte que el deseo sexual no está para reprimirlo sino para dominarlo. Ese deseo denota que quieres entregarte, pero no significa que cuando aparezca el deseo debas tener relaciones o besos. Buscar a Dios es un camino, un proceso, Dios te pide que te pongas en camino. El enemigo de Dios juega a la ignorancia de los hijos de Dios, lee buenos libros, lee LaOpciónV, habla con Dios, que él te quiere libre y feliz, no esclavizada y triste. ¡La castidad es paz, es autodominio por amor más que represión frustrante!

      Espero que mis palabras te ayuden, te mando un afectuoso saludo,
      Daniel Sanabria
      CEO del Proyecto Castidad Posible

    • Hola! La única que puede ayudarse a sí misma eres tu. Mientras no aceptes lo que sabes que debes hacer, seguirás en un callejón sin salida, y nunca serás feliz. Para salir de una relación dañina se tienen que hacer sacrificios, mientras no estés dispuesta, no hay nada que hacer. Cuando estés decidida a soltarlo, escribenos a laopcionv@gmail.com para pedirnos un archivo que se llama “Cómo “dar la vuelta a la pagina” y escribir un nuevo capítulo en mi vida”.

  3. El lado positivo es que por lo menos tu sí querías un bebé. ]Jiji, no, descuida, ya pasó y eso es todo, no olvides que Dios te ama y mucho 🙂

  4. Rosa Villanueva

    siempre hay un momento (el de Dios) para empezar de nuevo, ya que él nos da esa oportunidad de seguir… ese perdon y amor infinito que nos tiene, es el empuje que necesitamos para poder avanzar en su camino… Muchas gracias por ese testimonio… Bendiciones!

  5. Gracias por relatar tu testimonio. Te escribo cosas que hay que destacar:

    El hecho de que lo sigas queriendo no quiere decir que sea conveniente que vuelvas con él. Uno puede seguir queriendo a los que le hacen mal pero no por eso va a consentir el mal que nos hacen. Es algo en la línea de amar a los que nos hacen mal. Ese amor no debe llevarnos al Síndrome de Estocolmo (amor patológico al que nos hace un mal).

    Y sobre que te fuiste a confesar tres veces porque no te sentías limpia, hay que destacar que el sacramento requiere nuestro arrepentimiento y Dios nos perdona. No es necesario que uno se confiese varias veces por la misma falta a menos que la vuelva a cometer. Dios perdona y no es un Dios que luego de perdonar “nos echa en cara nuestro pecado”. El que quiere que nos sintamos mal, que recordemos nuestros pecados, es el demonio. Dios es Dios de paz y no de confusión.

    Bendiciones abundantes desde Venezuela
    Daniel Sanabria
    CEO del Proyecto Castidad Posible
    Maracaibo, Venezuela

  6. blanca

    Es algo q le pasa ..a todas las mujeres… Pensamos q todo va hacer para siempre, y no sucede así , pero no debemos depender de la otra persona .. X q creo q solo somos unos (as) contribuyentes a la felicidad de la otra persona ..

  7. Celeste Alegre

    Me encanto, bueno mira yo no le di mi virginidad pero creo que como estábamos llendo pensé por un momento que ya habia perdido mi virginidad
    Pero felizmente no llego a ese punto y la cual ahora he decidido dejarlo y este mensaje me ha hecho reflexionar mucho (‘:
    Gracias por tus mensajes

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