Conocí a un chico ateo, del cual me enamoré

no es el indicado

Como quizá muchas de las que lean mi testimonio, soy una joven que desde pequeña estuvo cerca de la iglesia y desde pequeña tuve como meta llegar virgen al matrimonio, porque mis padres así lo hicieron y yo quise seguir su ejemplo.

En mis ahora 22 años tuve 2 enamorados, y ambos respetaron mi opción. Pero hace unos meses conocí a un chico ateo, 7 años mayor que yo, del cual me enamoré.

Decidí conocerlo a pesar que mis padres se oponían, porque sospechaban que sus intenciones conmigo no eran buenas.

Al conversar con él, descubrí que no compartía mi forma de pensar, me hablaba de tener relaciones sexuales como si fuera algo natural, me contaba de sus experiencias, hablábamos temas eróticos; yo estaba tan interesada en él, que poco a poco me fui permitiendo hablar de esos temas, sobre todo por curiosidad.

Me alejé de Dios, empezó a contagiarme de su escepticismo. Lo que me parecía extraño es que a pesar que decía amarme, jamás me propuso ser enamorados. Sin embargo, nuestras conversaciones tenían un mensaje claro, quería tener relaciones conmigo.

Yo me fui fuera de la ciudad y seguimos en comunicación, así que un día ofreció visitarme y yo acepté. Ese día estuve a punto de tener relaciones con él. Se fue y la siguiente semana me dijo para regresar, pero yo me negué, porque tenía en pie mi meta de llegar virgen al matrimonio, y nunca antes me había sentido tentada hasta aquella oportunidad.

Después de esto descubrí que en realidad no me amaba, sólo quería, aunque fue una dura verdad, “conocer mi cuerpo” y no conocer mi alma; cuando le dije que “no” desapareció sin decir nada, jamás me volvió a hablar. Yo en dos oportunidades lo llamé y jamás contestó. Después de eso decidí alejarme totalmente y liberarme de la dependencia emocional que me había creado. No fue nada fácil, pasaron casi tres meses en los que quería llamarlo, pero no lo hice. Me mantuve firme en mi decisión.

Me alejé de Dios porque me sentía sucia de pensamiento. Luego de un tiempo me dije, Dios me ama y me ha perdonado aún antes de que se lo haya pedido. Empecé a asistir a la iglesia nuevamente y a participar de diversos movimientos de ayuda social, dentro de estos, gracias a unos amigos, conocí LA OPCIÓN V. ¡No puedo describir la emoción que sentí al descubrir que muchos otros jóvenes como yo han elegido vivir esta opción! ¡Por primera vez en mi vida sentí que había encontrado mi lugar en el mundo! Siempre me había sentido como “rara” porque los amigos que tenía, la mayoría, ya habían tenido experiencias sexuales.

Descubrí también que para encontrar algo bueno hay que saber esperar, pero sobretodo, buscarlo en lugares donde debes y no en una discoteca, o en un gimnasio, o en las famosas “reus”. Si deseas amor verdadero, lealtad y fidelidad, debes buscarlo en personas que estén dispuestas a vivir lo mismo que tú, que te ayuden a vivir la castidad.

Finalmente quiero darles un consejo a todas las chicas y chicos que puedan estar pasando por algo parecido: ¡escuchen a las personas que los aman, entre ellos sus padres! En esos momentos en los que nos encaprichamos o nos ilusionamos con una persona que no nos conviene, ellos ven las cosas con más objetividad y tienen más experiencia que nosotros. Jamás piensen que les dicen las cosas por molestarlos, o que “no los entienden”; ese “sexto sentido” que tienen, es real. Escúchenlos, y no solo se ahorrarán muchos sufrimientos, sino que los ayudarán a discernir bien para poder encontrar a la persona indicada.

N. B., 22 años, Perú.

 

 

Deja un comentario

Archivado bajo Testimonios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s