“Te amo”, “te quiero”, ¡como quiero una Big Mac!

big mac 2

¿Cuántas veces no hemos escuchado ese codiciado “te quiero” o “te amo”, y nos hemos derretido peor que helado en verano? A muchas, si no a todas, nos ha pasado, y se podría decir que ¡hasta es casi normal caer rendidas ante estas hermosas palabras! Pero, ¿cuántas veces solo SON PALABRAS, y como dice la canción gitana de Willie Colón:

“las palabras son de aire y van al aire y las lágrimas van al mar yyyyyyy van al mar”?

Con esta pequeña estrofa de esta mágica canción se resume todo lo que nos va a pasar si, endulzadas por estas palabras, nos dejamos llevar por el momento: ¡vamos a terminar llorando y llenando todo un río con nuestras lágrimas!

Hay hombres que, cuando te dicen “te quiero” o “te amo”, sí lo dicen en serio. Me queda bien claro que no todos los hombres son iguales. Y digo esto porque no quiero ofender a mis lectores masculinos, a los que sí están dispuestos a demostrar que su “te amo” está adornado de respeto, de espera, de generosidad y caballerosidad, de compromiso, de coraje y hombría, de esa que se requiere para dominarse a sí mismos y no andar buscando “ir más allá”.

Pero hay muchos que lo dicen solamente por ese momento, y están muy lejos de pensar en un compromiso serio contigo. Por eso lo mejor que puedes hacer es tomar estas palabras que te derriten con mucha calma. ¡Nunca supongas que un “te quiero” significa que se va a casar contigo, o que eres el amor de su vida! ¡NO!

Ten cuidado, sé cauta y prudente, no “quemes etapas”, tómate tu tiempo para conocer bien al chico, porque su “te quiero” puede significar que sí siente algo por ti en ese momento, pero que no necesariamente durará toda la vida (ahhh, ¡cuántas veces las mujeres a partir de un simple “te amo” ya nos estamos haciendo “la película de nuestra vida”, pensándonos casadas con él, felices con nuestros hijos!); o que solo te lo está diciendo —esto nos es tan difícil de creer en ese momento porque esas palabras son tan “mágicas” y nos ilusionan tanto, que nos impiden ver el cuadro completo—  porque quiere avanzar y tener sexo contigo.

¿Exagerada? NO, lo he vivido yo misma, y además tengo un sustento en la realidad: en una encuesta realizada entre jóvenes varones universitarios en Estados Unidos, el 40% admitió haberle dicho a una mujer «te amo» tan solo para que accediesen a entregarse sexualmente.  Claro, nunca voy a pensar que “este chico tan lindo o menos aún mi enamorado me lo está diciendo por eso”. Pero cuando las cosas van avanzando y se ponen más físicas con un “te quiero”, piensa con mente fría y pregúntate: ¿me lo está diciendo para obtener de mí, para doblegar mi resistencia? ¿De verdad me ama, si no se domina y si me trata de convencer diciéndome que es normal que nos demostremos nuestro amor con caricias que van subiendo de todo, o con cosas sexuales?

En cambio, para nosotras las mujeres un “te quiero” o un “te amo”, biológica y psicológicamente, va mucho más allá de un momento. Biológica y psicológicamente, digo, porque nosotras estamos preparadas para ser madres, y por lo mismo estamos “diseñadas” para prolongar ese “te quiero” o “te amo” por siempre, y nos es natural entenderlo así.

Lo comprenden bien las madres: el “te quiero” a un hijo significa poner a la otra persona por encima de sí misma, de sus propias necesidades, significa que puede “arrancarse” un riñón, un brazo o su corazón si su hijo o hija lo necesitan. Esto significa un “te quiero” para una mujer: “tú eres lo más importante de mi vida, soy capaz de darlo todo por ti, y no te voy a dejar nunca”. Esta no es una teoría que me he inventado, sino fruto de estudios hechos por psiquiatras: el amor del padre está condicionado a los logros del hijo, en cambio, el amor de la madre es incondicional. Nuestro gran error es creer a la primera que el “te quiero” o “te amo” de un hombre tiene el mismo peso que tiene para nosotras, cuando no necesariamente es así.

Por eso vienen luego las decepciones y las sacadas en cara, en las que parecemos expertas: “¡pero tú me dijiste que me amabas! ¿Cómo puedes terminar conmigo, si yo te di todo?” ¿De qué te quejas? La culpa no es del hombre, que probablemente te quiso en ese momento, o quizá te quería solo para eso. La culpa es tuya, y mía (debo incluirme), porque ilusionadas por ese hechizante “te quiero” o “te amo”, supusimos que iba a durar para siempre, o que era 100% auténtico.

Es importante que nosotras entendamos y que nos quede bien claro que cuando un chico nos dice “te quiero” o “te amo” puede estar queriéndote tanto como un niño quiere o ama una cajita feliz de Mc Donald’s. Por eso, piénsalo 2, 3, 4 y hasta mil veces antes de dejar que tu enamorado avance o quieras tener relaciones sexuales con él, porque no es él quien va a llorar después por haberlo entregado todo en la relación, sino tú. Tú eres quien se va a arrepentir de haber dado literalmente lo mejor de ti misma a alguien que solo lo valoró por el momento.

Y cuando digo que lo pienses mil veces antes de tener relaciones, ¡te estoy recomendando que no lo hagas hasta el matrimonio! Solo entonces sabrás que su “te quiero” y “te amo” no es de momento, sino que es para siempre: cuando lo hayas puesto a prueba, cuando lo hayas hecho esperar, cuando lo conozcas bien y sepas que su “te amo” lo lleva a comprometerse contigo solemnemente.

Y cuando te digo que lo pienses te digo que no hay apuro, que no debes permitir que tu enamorado te presione o manipule emocionalmente para tener relaciones, sólo “porque te quiere”. La mejor manera para que un hombre aprenda a amarte de verdad, para que su “te quiero” y “te amo” pase de ser un infantil “quiero una Big Mac” a un amor maduro, responsable, comprometido, para siempre, es que tú te valores a ti misma y le enseñes a valorarte, y no estés dispuesta a darle tu cuerpo por el precio de un “te quiero”. Y desde el principio, ¡hazle entender que eso no es negociable!

M.B., 22 años, estudiante de medicina.

Artículo escrito para La Opción V
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