“Lo quería tanto que olvidé quererme a mí misma”

empieza por amarte a ti misma

Me cuesta mucho contar lo que pasé, me trae recuerdos de ira y de tristeza, pero me llena de alegría saber que con esto puedo ayudar a chicas que necesitan alguna orientación…

Conocí a un chico hace mucho tiempo. Nuestros padres son amigos y siempre tenía que verlo en reuniones familiares. Mucho tiempo después me empezó a gustar y empezamos a salir, claro, como amigos. Sentía que todo iba a la perfección y hasta me hice una idea de poder estar con él en algún momento. Fuimos amigos por mucho tiempo, hasta puedo afirmar que fueron años. Después de ese tiempo me empezó a gustar muchísimo y creo que a él también le gustaba yo. Entonces empezamos a tener una relación más allá de amigos.

Al principio se portaba muy bien conmigo, hacíamos lo que cualquier pareja hace, con excepción de que no lo éramos. Los sentimientos se hacían más fuertes, o así lo sentía yo, y hasta nos besamos sin ser enamorados. Estuvimos en esa etapa mucho tiempo y como siempre yo me iba enamorando más y más, sin darme cuenta que estábamos saltando etapas. Siempre quería estar a solas conmigo y cada vez que estábamos a solas tenía que pasar algo, no necesariamente tener sexo, pero sí besos apasionados.

Recuerdo que él siempre me decía que me iba a respetar y que iba a esperarme, y fue la peor mentira que me pudo decir. Decía que me esperaría, pero siempre trataba de estar a solas conmigo o bajaba las manos cada vez que nos besábamos. Era algo totalmente ilógico. Converso ahora con mis amigas y me dicen: “el amor es ciego”, “estabas cegada por él”. Y yo pienso: ¡NO! El amor no es ciego, ciego es el que no quiere darse cuenta de las cosas obvias y eso me pasó.

Tiempo después la relación y las cosas que hacíamos se hacían más fuertes, cada vez bajaba más las manos o hacia cosas para que yo “caiga”. Eso no es amor, es egoísmo. Yo me daba cuenta de todo, pero creía que si no hacía lo que él quería, simplemente me iba a dejar. Yo estaba obsesionada con él, lo quería tanto que olvidé quererme a mí misma, por eso empecé a hacer todo lo que él me decía.

Meses después estuvimos y a las semanas tuvimos sexo. Estuvimos por 8 meses, pero fueron los más raros y tristes de mi vida. Dejó de ser el chico que había prometido respetarme y esperarme para pasar a ser alguien que sólo quería pasar tiempo con mi cuerpo. Siempre que nos veíamos teníamos que hacerlo, sólo me buscaba para tener sexo. Por otro lado, le negaba a sus amigos que estábamos, ya no me trataba bien, y cuando yo lo buscaba para pasar tiempo con él me ignoraba. Estaba tan enamorada de él –¡estar enamorada sí que te vuelve ciega!– que permití que él se burlé de mí y de lo que yo sentía por él.

Quería salir de esto pero había algo que me ataba a él. Recuerdo que cada vez que lo hacíamos era yo la que estaba preocupada, no quería salir embarazada pero tampoco quería perderlo. Recuerdo que en febrero de este año no me venía, me hice muchas pruebas de embarazo, todas salían negativas pero tenía absolutamente todos los síntomas. Le comenté a él y lo único que me dijo fue: “compra esta pastilla”. Así lo hice, sin saber estaba tomando la píldora del día siguiente. Creo que eso fue lo que finalmente me abrió los ojos y me dio a entender que él no me quería porque no se preocupaba por lo que me pasaba. No me ayudó en absoluto, no me acompañó en nada, cargué sola con toda la angustia. Él, además, andaba rodeado de chicas y lo hacía con todas ellas, mientras yo me convencía a mí misma de que no era verdad lo que escuchaba, y de que yo era la única.

Seguimos por un mes más hasta que me cansé. Como todos los Domingos fui a Misa y le pedí a Dios que me ayudase para poder sacarlo de mi cabeza, o que me diese alguna señal tan fuerte que me ayudase a desligarme de él completamente. Le hablé a Dios como si fuera mi mejor amigo. Luego invité a mi “enamorado” a mi casa y hablamos hasta que me dijo que ya no podía seguir con la relación porque le gustaba mi amiga, que habían empezado a salir, y me dijo en pocas palabras que conmigo sólo quería tener sexo pero que a ella sí la quería. En ese momento comencé a llorar, pero al mismo tiempo recordé todo lo que me hizo, abrí los ojos, él jamás me quiso, se burló de mí, le pedí que se retirara y hasta el día de hoy no sé nada de él. Agradezco a Dios porque Él me dio fuerzas para decirle en ese momento todo lo que sentía.

Tuve un mes para volver a encontrarme conmigo, a recuperarme de las heridas que me dejó, aún sigo en una constante lucha para no buscarlo pero ahora sé lo que valgo, que no me debo dejar llevar por mis pensamientos, que la castidad es muy importante para una relación.

En este tiempo nos venden una mentira, un amor liberal no es amor, el amor es respetar y querer a esa persona como te quieres a ti.

Tuve ayuda de La Opción V y ahora siento que puedo contar lo que me pasó para que otras chicas no caigan en lo mismo. ¡Vamos chicas! ¡Sí se puede tener un amor verdadero! No se dejen llevar por un amor de televisión, esos no existen. Este chico se llevó lo más preciado que tenía, ahora tengo 17 años y lo único que quiero es un amor verdadero.

B. G., 17 años, Perú.

Testimonio escrito para La Opción V

* ¡Este Blog es un espacio creado para ti! Tú también puedes enviarnos tus preguntas, testimonio o reflexiones a laopcionv@gmail.com, con nuestro compromiso de guardar tu identidad en la más absoluta reserva. Con tu colaboración y participación podremos ser cada vez más quienes creemos que el amor verdadero sí existe, y que el camino para alcanzarlo es la castidad!

** Todas las publicaciones en este Blog son de propiedad de La Opción V. Pueden ser difundidas libremente, por cualquier medio, consignando siempre la fuente. Está terminantemente prohibida su reproducción total o parcial con fines de lucro.
* ¡Este Blog es un espacio creado para ti! Tú también puedes enviarnos tus preguntas, testimonio o reflexiones a laopcionv@gmail.com, con nuestro compromiso de guardar tu identidad en la más absoluta reserva. Con tu colaboración y participación podremos ser cada vez más quienes creemos que el amor verdadero sí existe, y que el camino para alcanzarlo es la castidad!

** Todas las publicaciones en este Blog son de propiedad de La Opción V. Pueden ser difundidas libremente, por cualquier medio, consignando siempre la fuente. Está terminantemente prohibida su reproducción total o parcial con fines de lucro.

3 comentarios

Archivado bajo Testimonios

3 Respuestas a ““Lo quería tanto que olvidé quererme a mí misma”

  1. Azucena

    Desde mi ALCATEL ONE TOUCH

  2. Bien tú lo has dicho hermana, pasaba tiempo con tu cuerpo, y fuiste creada para el amor verdadero. Cuando un hombre (o una mujer) no es capaz de esperar al matrimonio esa acción dice: “me entrego a ti totalmente, pero si no funciona nos separamos”, ¿Qué clase de entrega total es esa? Le doy infinitas gracias a Dios porque te has encaminado al amor con el que fuimos creados y al cual estamos destinados. La relación sexual es una mutua donación, uno se dona totalmente y recibe la donación de la otra persona. Cuando uno de los dos utiliza al otro pudiera recibir una donación pero no donarse. O pudiera ser un mero “contrato de utilización mutua”. ¡PERO EL AMOR VERDADERO ES MUTUA DONACIÓN!

    ¡Ánimo amiga! Has elegido el amor verdadero.

    Daniel Sanabria
    Director del Proyecto CastidadPosible
    Maracaibo, Venezuela.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s