¡Estaba tan ilusionada! Pensaba que siempre estaríamos juntos…

pareja

Hoy quiero contarles mi historia con el deseo de que las lecciones que aprendí no solo me sirvan a mí, sino que sean luz para ustedes, que los cuestione, que los mueva, que los anime a dejar aquello que tengan que dejar y que los motive a buscar lo grande.

Hace ya unos años había comenzado una relación. ¡Ah! ¡Yo estaba tan ilusionada! Lo admiraba, lo quería tanto, lo amaba y pensaba que siempre estaríamos juntos porque habíamos afrontado muchas dificultades a lo largo de nuestra historia de amor.

El tiempo fue pasando y yo me iba cuestionando sobre la importancia de la virginidad y el esperar hasta el matrimonio. Empecé a pensar que era suficiente amar a una persona y el deseo de querer compartir algo tan grande e importante con alguien muy especial para mí. Fue así que le entregué todo a este chico.

Además, sutilmente él me persuadía, hacía que cuestionara mis anhelos, me convenció de que querer esperar a mi esposo era una locura, que si dos personas se amaban era suficiente.

Me decía que parecía un borrego siguiendo lo que me decían en la iglesia, que no cuestionaba si eso estaba bien o no, que me habían “lavado el cerebro”, que hacer el amor no podía ser algo impuro si nos amábamos, que pensara por mí misma. Sin darme cuenta él me estaba “lavando el cerebro”, me estaba llevando como oveja al matadero. Dejé de pensar por mí misma y terminé pensando como él, sin cuestionar sus ideas porque lo amaba, porque confiaba en él y en lo que él me decía. Por escucharlo a él terminé renunciando a mis ideales, renunciando a Dios como el centro de mi vida, había dejado que ese chico ateo al que amaba cuestionara mi fe y finalmente se burlara de mí.

Convencida de que no había nada de malo si nos amábamos, no percibía la entrega sexual como algo impuro. Para mí éramos dos almas uniéndonos profundamente, y qué mayor amor que la unión sexual, una experiencia hermosa, que trasciende y que merece ser compartida solo con quien ames y te ame de verdad, no “mientras dure”, sino PARA TODA LA VIDA.

Poco a poco la belleza de esa unión se fue desvaneciendo. Una parte de mí lo notaba y me destrozaba el alma, pero no quería aceptarlo. No sabía cómo pararlo, cómo cambiarlo. Se fue el respeto, no había entrega, no había amor. Pasó de ser algo hermoso a perder el significado de esa entrega, de esa unión ¡ya ni siquiera era unión! se volvió simplemente un complacer sus deseos y los míos. Eso trajo vacíos, peleas y finalmente ese amor murió.

Hubo además otras consecuencias. Producto de las relaciones sexuales mi salud se complicó y tuve que pasar consultas médicas y tratamientos sola, casi en secreto. Me moría de miedo, tenía tantas dudas, temía no poder tener hijos, lloraba de dolor, pero más que el dolor físico, lloraba por el dolor de hallarme sola enfrentando eso.

En esos momentos deseaba haber esperado a mi esposo, porque probablemente con él habría ocurrido lo mismo con mi cuerpo, pero la diferencia sería que estaría acompañada por él enfrentando eso, sería verdaderamente amada por ese hombre en la adversidad de ese momento, él habría sido mi soporte, mi compañía.

Fue entonces que entendí que mis ideales habían sido una locura o un imposible. Yo quería ser amada por un hombre que pudiese sacrificarse por mi bien, que estuviese dispuesto a esperar hasta el matrimonio, que entendiese la belleza de esa unión, que supiese que es para siempre, que estuviese comprometido a estar juntos en las adversidades, porque es entonces cuando más se necesitan dos personas y cuando más amor se pueden mostrar. Quería ser amada por un hombre que respetara mis creencias, pero sobretodo que las compartiera, que me elevara a Dios siempre y que Él fuera lo más importante y hermoso que pudiéramos compartir en nuestra relación.

El 25 de junio del 2012 puse, por primera vez, en oración a mi futuro esposo. Prometí esperarlo y le pedí a Dios que él también lo hiciera. Meses después tuve la confesión más hermosa de mi vida: “Dios te ha dado una hoja en blanco, para que escribas una nueva historia, en la que el amor verdadero es posible para ti”. Supe que podía recuperar todo lo que había perdido.

Hoy, esos han vuelto a ser mis ideales. Desde mi dolorosa experiencia les digo que no duden jamás en tener ideales altos para encontrar y construir un amor verdadero. ¡Háganse respetar y no dejen que nadie, especialmente la persona a la que aman, trate de rebajar esos ideales! Y tú no te conformes con menos que eso, porque Dios no quiere menos que eso para quienes están llamados al matrimonio. Cada uno recibe lo pide, y quien realmente te aprecie y quiera tu compañía sabrá respetar lo que le pidas, porque querrá algo duradero. Cuando uno ama de verdad hace cualquier sacrificio y lo que sea necesario para no dañar a quien ama.

Anónima.

Testimonio escrito para La Opción V

* ¡Este Blog es un espacio creado para ti! Tú también puedes enviarnos tus preguntas, testimonio o reflexiones a laopcionv@gmail.com, con nuestro compromiso de guardar tu identidad en la más absoluta reserva. Con tu colaboración y participación podremos ser cada vez más quienes creemos que el amor verdadero sí existe, y que el camino para alcanzarlo es la castidad!

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11 comentarios

Archivado bajo Testimonios

11 Respuestas a “¡Estaba tan ilusionada! Pensaba que siempre estaríamos juntos…

  1. Victoria

    No duden jamás en tener ideales altos para encontrar y construir un amor verdadero.

  2. Toto joven

    Una hoja en blanco.Yo,sigo esperando a una mujer,que me ame como yo.Aùn espero por ella,por eso no me entregue a ninguna mujer.Vale la pena.

    • magui

      Que alegría saber que aun hay varones asi, yo amo a mi novio porque comparte la idea de esperar al matrimonio pero antes batalle mucho con quienes no lo creían asi, deseando encontrar a un varon que amara a Dios también como lo hago yo, y no creyera que era algo anticuado y menos que era solo cosa de chicas … Como dice el testimonio también comencé a horar y poco tiempo después esa persona ideal llego a mi vida, ANIMO!!! Ten esperanza de que tu sueño se cumplirá si se lo pones en oración a nuestro Padre Dios, un abrazo !!!

  3. Susana

    Algún día enviaré mi historia! 😦

  4. Lila

    Gracias por compartir esta historia!

  5. Diana

    Cuanta claridad en tus palabras y ánimo para quienes aveces sentimos que nos faltan fuerzas para seguir esta opción!

  6. Maria

    Si bien estoy de acuerdo con esperar hasta el matrimonio, creo que cualquiera te puede “lavar el cerebro” para un lado o para el otro, ya sea tu novio, la Iglesia (me incluyo en ella), tu familia, amigos, etc.

    Creo que se trata de escuchar lo que otros tienen para decirme y tomar una opción con total convicción y autonomía. Mientras mi opción esté libre de influencias, más fiel seré a ella.

    • Nunca estaremos libres de influencias… tendrías que aislarte totalmente del mundo… lo importante es saber en quien confiar, porque hay buenas y malas influencias. No tiene nada de malo dejarse influencias por los pensamientos de otra persona, siempre y cuando sus pensamientos nos ayuden a ser mejores personas a nosotros mismos/as.

  7. Kati

    hermosa historia!!!…..es increíble saber que lo que una pasa…también lo pasaron otras chicas…pero más hermoso aún, es que a pesar de todo, Dios siempre esta dispuesto a recibirnos con más amor, con una nueva oportunidad de ser amadas de verdad…la persona adecuada llegará en el momento indicado, estando ambos preparados…y cuando Dios así lo permita 🙂

  8. magui

    Testimonios como estos, son los que hace falta saber mas a menudo en estos días en que tantas cosas sagradas van perdiendo sentido, saber que siempre podemos voltear la mirada al Padre y recomenzar a pesar de haber caído y no quedarnos con que si no se es puro desde el inicio ya no hay retorno, es lo que nos va ayudar a que como jóvenes cambiemos desde nuestra propia persona todo aquello que mata el alma y acaba la vida. Seamos valientes para buscar en este tiempo las cosas de Dios ,que nunca pasaran de moda y son tan reales y vivenciales que merecen ser exaltadas. Dios te bendiga y nos conceda el mismo valor que tu tienes para seguir apostando por lo que hace bien al alma.

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