¿Por qué hice una promesa de castidad?

Giuliana nos cuenta por qué decidió hacer una promesa de castidad

Giuliana nos cuenta por qué decidió hacer una promesa de castidad

Esta pregunta estuvo en mi mente por bastante tiempo: ¿Por qué hacer una promesa de castidad si toda la vida he creído que llegar virgen hasta el matrimonio es lo correcto y he hecho lo posible para comportarme como tal? Un anillo no va a cambiar mi vida, ¿o si? Yo misma puedo decidir vivir como si hubiera hecho la promesa, pero sin que nadie lo sepa y sin tener que hacer una promesa. ¿Para qué usar algo que va a explicitar a los demás mi virginidad o mi compromiso de castidad? Por la típica curiosidad, al ver un anillo todos me van a preguntar sobre él, probablemente pocos me entiendan y se alegren por mí, probablemente muchos me van a rechazar por esta decisión… ¿Y qué pasa si me equivoco? ¿Qué pasa si fallo? ¿No habré defraudado a Dios terriblemente, y a mí misma también? Por otro lado, muchos van a dejar de creer en las promesas que hacemos ciertas personas con Dios y no sólo mi imagen se mancharía, sino también la de muchas otras personas que estén viviendo lo mismo.

Sin duda alguna, la decisión de hacer una promesa de la castidad no es fácil, pero fue justo gracias a todas estas preguntas que me di cuenta de lo necesaria que era para mí, una joven católica de 18 años que quiere vivir su fe con coherencia. El mundo en el que vivimos es, sin duda alguna, un campo de batalla en el cual se vive una guerra constante en contra de todo lo que conlleva hacer el bien (único y absoluto), a una vida coherente y muy específicamente, a lo que esté correcto respecto a lo que cada quien hace con su cuerpo. La lujuria es algo que se nos sirve de todas las maneras posibles a diario, se nos mete por los ojos, oídos y demás sentidos aunque no queramos. El respeto por la persona (especialmente por la mujer) es algo que se ha dejado atrás: muchos simplemente toman al otro o a la otra como un objeto erótico, que se usa y luego se bota cuando ya no ofrece las mismas sensaciones que otro “objeto” u “objetos eróticos” (o sea, personas degradadas a nivel de objeto sexual) pueden proporcionar.

Teniendo en cuenta este panorama, aparecen varias opciones que podemos tomar. Yo me di cuenta de que la única manera de salir viva en esta guerra es con valentía, mucha valentía. Una que no dure un día, una que esté presente en todas mis decisiones, una que se arriesgue, una que no le tenga miedo a Dios, una que no me lleve a la tibieza. Hablo de una valentía radical, sin la cual es imposible alcanzar la santidad, una santidad que no va a llegar de aquí a unos años, cuando ya esté mayor o lista para morir, sino una santidad que comienza a vivirse desde hoy, en el día a día.

Todos los cristianos estamos llamados al apostolado, ¿y qué mejor manera de ser apóstol que por medio de esta valiente decisión, proclamando y compartiendo el don de la castidad (que es violentamente atacado en muchas ocasiones) a todas las partes que vaya?

Vivir la castidad, así lo entiendo, es no sólo llevar un anillo, sino ser íntegra en todo mi comportamiento: en la forma en que me visto, que me expreso y hablo, etc., ya sea entre mis familiares, en la universidad, o en otro país. Piensen lo que piensen, quienes vean que uso un anillo y conozcan su significado, se cuestionarán sobre este tema y algunas al verme se dirán: ¡realmente se puede ser feliz siendo virgen y viviendo la castidad! Sí, lo considero mi deber gritar al mundo entero que la verdadera felicidad se puede alcanzar por este medio. Tengo muy claro de que no es ni será fácil, que probablemente se lleguen a burlar de mí o piensen que estoy loca, ¡pero ese será el momento de dar testimonio un valiente, de hablar y defender esta virtud y a las personas que están intentando vivirla! Si no hablamos, si no hacemos nada al respecto, todo va a seguir igual o peor, pues la cultura hedonista va a seguir avanzando y pervirtiendo cada vez más corazones, especialmente el de los niños y jóvenes adolescentes que terminarán creyéndose la mentira de que “el sexo los hará felices”, y más aún si es “tipo porno”.

Por la castidad estoy amando y siendole fiel a mi esposo antes de conocerlo!

Por la castidad estoy amando y siendole fiel a mi esposo antes de conocerlo!

Por otro lado, yo tengo muy claro de que amo a mi esposo desde ya. No tengo la menor idea de quién será, no sé si ya lo conozco, no sé en donde vive, no sé absolutamente nada de él, pero estoy totalmente segura de que es la persona que Dios tiene pensada para mí y que lo amo y amo el plan que Dios tiene para nosotros. Por lo tanto, por medio de la promesa de la castidad prometo serle fiel a él desde ahora, prometo respetarlo, prometo rezar por él, por su santidad y castidad, prometo cuidar mi cuerpo y mi alma para él, para que el día de nuestro matrimonio me pueda entregar a él totalmente, puramente, sin “cargas pesadas” de ningún tipo. Al anillo que hoy llevo puesto se unirá uno que compartiremos únicamente Él y yo, cuando estemos unidos por el sacramento del matrimonio.

Después de pensar en todo esto y todo lo relacionado al tema, me pregunté a mí misma: ¿Por qué no hacer la promesa de castidad, aunque ya sea algo que he vivido y me esfuerzo en vivir día a día por libre convicción y decisión? Al menos en mi caso, no encontré ninguna respuesta que me convenciera de no hacerla. Entiendo que no es fácil, que se necesita un buen tiempo para pensar en ella, entiendo que no es un requisito para la santidad hacer una promesa explícita, pero realmente invito a todos a que lo consideren, sobre todo porque ahora puedo decir que es una decisión que ha cambiado mi vida para mejor, haciéndome más feliz, acercándome a la santidad que tanto anhelo.

Giuliana L., 18 años, Costa Rica.

* ¡Este Blog es un espacio creado para ti! Tú también puedes enviarnos tus preguntas, testimonio o reflexiones a laopcionv@gmail.com, con nuestro compromiso, si tal es tu intención, de guardar tu identidad en la más absoluta reserva. Con tu colaboración y participación podremos ser cada vez más quienes creemos que el amor verdadero sí existe, y que el camino para alcanzarlo es la castidad!

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3 comentarios

Archivado bajo Promesa de castidad, Testimonios

3 Respuestas a “¿Por qué hice una promesa de castidad?

  1. Maria

    Vivir la Castidad no es algo fácil, pero no imposible. Solo depende de la decisión de cada uno. Es la mayor calma y alegría que una persona puede sentir en el corazón. Sin lugar a duda, te une más al Señor. Te anima a pensar que aún puedes tener un noviazgo puro y que hay hombres que valen la pena y te respetan.
    Cada mujer debe hacerse respetar y valer. No vales por un cuerpo, ni por relaciones sexuales; vales por lo que eres y por tus valores..

    • Castidad Posible

      Por eso es importante hablar de sexo francamente, como la joven del articulo. Dios no tuvo vergüenza en crear el acto sexual, no tengamos vergüenza nosotros para hablar de sexo francamente a los demás, porque la cultura del sexo libre y demás tampoco la tiene. Lo importante es hacer un propósito, una promesa, y trabajar en cumplirla. Saludos desde Maracaibo, Venezuela.

      Seamos voz que grita en el desierto!
      En Cristo y María,
      Proyecto Castidad Posible.

  2. Castidad Posible

    Es una gran decisión, digna de grandes ideales hacia los que todos estamos llamados a mirar. De verdad que uno se sorprende con la cantidad de jóvenes que quieren vivir la castidad pero se callan para no despertar desprecio de la corriente actual, que tiende a involucrar a los jóvenes particularmente, en actos sexuales malsanos que degradan su autoestima. Nos ejercitamos desde la compasión y la caridad. Felicitaciones desde Maracaibo, Venezuela.

    Saludos en Cristo y María,
    Proyecto Castidad Posible.

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